
Demasiada luz, para un dia tan oscuro.
Cuestión dificil, la de la luz, ¿pues acaso no puede un único minusculo rayo de luz romper la inmensidad de la oscuridad?
La luz penetra la oscuridad, cual pajaro el cielo azul, o amapola el trigal.
Quebrantando esa tenebrosa paz, rompiendo el implacable yugo de la seguridad de la tristeza arraigada en el poso de nuestras almas.
Demasiada luz,para un día tan oscuro.
¿Acaso no duele abrir los ojos al mundo en un dia soleado, tras salir del caparazon?
Hay días, momentos, segundos, instantes, años y estaciones para la luz.
Asimismo, hay días, momentos, segundos, instantes años y estaciones para la oscuridad.
Y cuando de un día oscuro se trate, la luz duele, duele como la caricia de una medusa, el roce de una ortiga o el beso de un amor no correspondido, falso y vacío. Penetra, perdura.
Demasiada luz, para un día tan oscuro.
Quien fuese tortuga, caracol o cangrejo ermitaño, para huir, esconderse de la luz.
Pues amigos, hay luces y luces, y aunque te escondas bajo las sabanas, en el armario o debajo de la cama, siempre habrá un minusculo rayo de luz rompiendo el tranquilo horizonte infinito de tu oscuridad.
Cuestión dificil, la de la luz, ¿pues acaso no puede un único minusculo rayo de luz romper la inmensidad de la oscuridad?
La luz penetra la oscuridad, cual pajaro el cielo azul, o amapola el trigal.
Quebrantando esa tenebrosa paz, rompiendo el implacable yugo de la seguridad de la tristeza arraigada en el poso de nuestras almas.
Demasiada luz,para un día tan oscuro.
¿Acaso no duele abrir los ojos al mundo en un dia soleado, tras salir del caparazon?
Hay días, momentos, segundos, instantes, años y estaciones para la luz.
Asimismo, hay días, momentos, segundos, instantes años y estaciones para la oscuridad.
Y cuando de un día oscuro se trate, la luz duele, duele como la caricia de una medusa, el roce de una ortiga o el beso de un amor no correspondido, falso y vacío. Penetra, perdura.
Demasiada luz, para un día tan oscuro.
Quien fuese tortuga, caracol o cangrejo ermitaño, para huir, esconderse de la luz.
Pues amigos, hay luces y luces, y aunque te escondas bajo las sabanas, en el armario o debajo de la cama, siempre habrá un minusculo rayo de luz rompiendo el tranquilo horizonte infinito de tu oscuridad.
P.D: Hoy no me gustan los arcoiris.