
Lo odio, odio hacerlo, odio que me lo hagan. Odio tener que callar, odio que calles.
Una palabra, una sola palabra de esos labios color cereza y caigo, grito y me derrito.
Sólo una, pero tu callas.
Cada silencio alimenta una espiral de sinsentidos que atrapa a los pájaros de mi cabeza, y las urracas se están adueñando de los nidos de mi pelo.
Las mariposas salieron de sus jaulas y ya no hay vuelta atrás…y cada vez se alejan más, se confunden con el horizonte de tus ojos, y tú, tú ni te percatas de su baile hipnótico.
Cierro los ojos, alargo el brazo y sueño con que las estrellas me regalen una sonrisa tuya, tan lúcida, tan sentida, que desee abrir los ojos y contemplarlo eternamente, parte del firmamento.
Pero tu no sonries, tu sólo callas.
Y yo, yo me pierdo entre estrellas, mariposas y labios sellados de color cereza.
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