jueves, 21 de enero de 2010

Espiral de sinsentidos con una cucharadita de romanticismo


Lo odio, odio hacerlo, odio que me lo hagan. Odio tener que callar, odio que calles.


Una palabra, una sola palabra de esos labios color cereza y caigo, grito y me derrito.


Sólo una, pero tu callas.


Cada silencio alimenta una espiral de sinsentidos que atrapa a los pájaros de mi cabeza, y las urracas se están adueñando de los nidos de mi pelo.


Las mariposas salieron de sus jaulas y ya no hay vuelta atrás…y cada vez se alejan más, se confunden con el horizonte de tus ojos, y tú, tú ni te percatas de su baile hipnótico.


Cierro los ojos, alargo el brazo y sueño con que las estrellas me regalen una sonrisa tuya, tan lúcida, tan sentida, que desee abrir los ojos y contemplarlo eternamente, parte del firmamento.


Pero tu no sonries, tu sólo callas.


Y yo, yo me pierdo entre estrellas, mariposas y labios sellados de color cereza.

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