
Mis ojos se llenan de lágrimas cada vez que lo pienso, el corazón me pesa y la ira corre por mis venas.
Cada vez que un trozo de selva es salpicada de oro negro, cada vez que uno de sus habitantes muera, derramaré una lágrima.
La mirada del gorila asustado, su robusta mano separada del brazo…cada vez que lo hagais, derramaré una lágrima.
Cada vez que vea a una señora con un abrigo lleno de porques derramaré una lágrima.
Por cada minuto en el que un niño muere de hambre mientras otro tira su comida porque “no quiero espinacas quiero macarrones”, derramaré una lágrima.
Cada vez que un heroe de la nación viole a un alma inocente derramaré una lágrima.
Por cada cheque que reciba el señor gordo de bigote a costa del último aliento de un buen hombre, derramaré una lágrima.
Por cada tiro de cazador y pajaro tieso derramaré una lágrima.
Por cada llanto, grito, suspiro…de la madre tierra derramaré una lágrima.
Y de lágrimas mares, y de mares la muerte…nuestra muerte.
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